Hay momentos en nuestra relación de pareja en donde llegamos a pensar que todo está bien y que no puede ser mejor, sin embargo a veces, es todo lo contrario, andamos una cara de pocos amigos, provocada por una discusión que se ha llevado a cabo con nuestra pareja, ya que no siempre se puede estar de acuerdo en todo, hay que negociar también. Aunque no siempre se puede ganar, ya que en ambos casos los resultados están a la vista, y no solo de nosotros mismos, sino de todas las personas que nos rodean.

No siempre se puede estar feliz en la pareja, ya que sentirse especial y amado es un sentimiento que produce felicidad a todo el mundo. Además del sentido de pertenencia que se tiene entre tu pareja y tú, hace que se produzca esa felicidad que no se puede ocultar ni con clases de teatro. También esperamos demasiado de nuestra pareja que al final nos sentimos decepcionados.

En el matrimonio lastimosamente no puede terminar como en los cuentos de hadas diciendo vivieron felices para siempre, porque a veces es todo lo contrario, vivieron muy infelices y no para siempre sino hasta que se deshacen del lazo del matrimonio con un esperado y ansioso divorcio.
Es una pena, pero  así son las cosas, esperamos un amor de cuentos de hadas y en realidad después del matrimonio a veces se pierde y están evidente la perdida que no hay otro remedio más que la separación y el divorcio, haciendo mucho daño en algunos casos. Porque la persona que pensamos que nos haría la vida feliz, al final se convierte en el lobo feroz.

Existen varias fases en la relación de pareja, cuando sentimos esas palpitaciones cuando nuestra pareja se nos acerca y no queremos dejarle ir por mucho tiempo, cuando esas despedidas se vuelven tan difíciles de soportar aunque se trate solo de unas horas, esa etapa es el enamoramiento, en donde hasta llegamos a soñar con esa persona especial, nos sonrojamos con solo escuchar su nombre.

Luego, esos sentimientos se van evolucionando, creamos expectativas a futuro y en algunos casos no se pueden concretar en lo que esperábamos, no logramos lo que deseábamos arruinando todo con un indeseable divorcio, en donde ya no queda otra salida. Lograr aceptación, comprender lo que la pareja quiere, aunque se trate de una separación pero manteniendo una disposición en pensar que será lo mejor el divorcio para ambos y ser felices por separado.

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